· Boda de Vera y José María



Vera y José María querían una boda que incorporara las influencias de tres culturas bien distintas: por parte de ella, la rusa y la americana y por parte de él, la española. La historia de la pareja y las circunstancias que los rodeaban les llevaron a contactar con nosotras. El reto era grande: diseñar y organizarles la boda con tan solo 5 meses de antelación y con una única visita a Madrid antes de la boda.

De todos los lugares que barajamos para albergar la ceremonia y la posterior celebración, finalmente se decantaron por un espacio regio y clásico que a su vez guarda un toque de modernidad. Sus salas diáfanas, permitían definir la boda desde cero, algo que tanto Vera como José María buscaban. Además de ser espectacular, está idealmente situado en el centro de la capital y esto era un gran punto a favor. Había invitados de todas partes del mundo y que el lugar estuviera tan bien comunicado, facilitaba mucho las cosas.

Todas las imágenes de la boda son obra de Ais Fotógrafos, que supieron recoger los momentos más especiales de todo el día y captar la espléndida luz de otoño.


Vera estaba impresionante. Lució un elegantísimo modelo de Pronovias en encaje que se ajustaba perfectamente a su espléndida figura. Lo acompañó de un bolero de pelo natural y una mantita tradicional rusa que su familia guardaba con mucho cariño desde hace generaciones. Las joyas preciosas y clásicas completaban el look.
El estilismo destacó los rasgos de Vera con un maquillaje delicado y un recogido bajo con raya a un lado, todo con un aire vintage muy años 20. 

José María llevaba un traje confeccionado a medida en la sastrería Suitz y un prendido en la solapa elaborado con una cala blanca, la misma flor con la que estaba hecho el ramo de la novia, pero en diferentes tonos, ambos obra de Mar de Flores.



Una experiencia nueva en las bodas españolas pero ya muy asentada en las americanas, es el First Look (primera mirada). Consiste en captar en imágenes el instante preciso en el que los aún novios se ven por primera vez el gran día, antes de la ceremonia. Este encuentro entre Vera y José María fue, según la pareja: “un momento muy intenso y emocionante que siempre recordaremos.”

 
 Tras el First Look, la pareja caminó hasta el Parque del Retiro, donde aprovecharon los increíbles colores otoñales del paisaje y la luz del temprano atardecer para pasear y disfrutar de su mutua compañía antes de convertirse en marido y mujer.



La ceremonia tuvo lugar en una solemne sala y se ofició en tres idiomas: español, inglés y ruso. Hubo lecturas de amigos y familiares y las alianzas tuvieron un momento especial al ser portadas por un niña en una cajita tradicional rusa. Toda la ceremonia estuvo amenizada por un gran cuarteto de cuerda que interpretó un repertorio clásico. 

Para remarcar el aire mágico del momento y resaltar la alfombra y el tapiz de la sala, propusimos una decoración basada en el color blanco con pétalos de rosa a lo largo del pasillo. Todas las flores de la boda corrieron a cargo de las fantásticas manos de Mar de Flores, que supo captar todas las ideas y transformarlas en creaciones maravillosas. 

 
 

Terminada la emotiva ceremonia, los novios e invitados pasaron al jardín que lucía precioso lleno de farolillos y donde el cuarteto interpretaba piezas más ambientales. Del cocktail y la cena se encargó el catering Medems, que acertó de lleno con los gustos tan exquisitos y multiculturales de las familias. Hubo cortadores de jamón de Joselito y chocolate con churros como representación española. El postre fue una tarta rusa Napoleón, que seguía fielmente la receta de la madre de Vera. Una mezcla fantástica.

  
Aprovechando la fecha tan otoñal en la que nos encontrábamos -20 de octubre-, y que a Vera le encantan los colores que definen esta estación del año, propusimos aprovechar los tonos ocres, marrones, naranjas, rojos y carmesí para diseñar toda la decoración. Los centros florales bajos de calas en composición con musgo y velones, se mezclaban con los de ramas adornadas con orquídeas, velitas y frutos silvestres, creando un bosque de otoño dentro de la propia sala del banquete. También se jugó con la iluminación para crear un ambiente acogedor y tenue, con focos que acentuaban los centros de cada mesa y los tapices que adornaban las paredes.  

Un punto diferente es que se dispusieron las mesas en círculo para dejar la pista de baile central. ¡Quedó todo espectacular! 



El carácter viajero de los novios jugó un papel importante y lo marcaron creando un hilo conductor ideal para ellos: vintage travel. La papelería de Cayetana Soroa ilustró el panel de invitados en forma de un mapamundi de 1910, los menús recordaban a las cartas del antiguo servicio postal con sellos rusos y los meseros mostraban globos aerostáticos.


Como colofón, ideamos un bodegón con globos terráqueos, correspondencia y postales antiguas, aviones y maletas vintage donde se colocaron las alpargatas que regalaron a las invitadas. También vestimos cada aseo con un kit de amenities creadas para la ocasión con mucho mimo por Nice Party


Wednesday

* Fotografías: AIS Fotógrafos

* Montaje: Wednesdaywp

1 comentarios:

  1. Ha sido un placer trabajar con vosotras. Sois excelentes profesionales.

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